Soledades del cañón del riu Montlleó, por sus viejos caminos de herradura que salvan sin despeinarse los desniveles del escenario descomunal, territorio nuestro de juventud revisitado, paisajes feroces, enormes y recónditos. Bajando, desde el Pla de Mossorro de Vilafranca, por el camí de Lázaro, antes buscando los emplazamientos inauditos de las masías de la solana, y remontando por el camí vell de Vistabella.


